Colombia tiene una larga tradición de conflictos sociales, económicos y políticos que en muchas ocasiones han derivado en fuertes conflictos armados. A comienzos de los años sesenta, los partidos políticos tradicionales llegaron a una acuerdo político denominado "Frente Nacional", por medio del cual buscaron resolver las diferencias que dieron lugar al crudo período de la Violencia de los años cincuenta, acuerdo mediante el cual decidieron el reparto del poder político del Estado sin incluir a las organizaciones políticas que se les oponían y sin proponer soluciones a los desequilibrios sociales y económicos del país.
De este acuerdo excluyente surgieron las organizaciones guerrilleras contemporáneas, algunas de las cuales -las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN)- aún hacen presencia en la vida nacional.
En este período de 45 años, algunas otras organizaciones insurgentes han negociado la dejación de las armas, como ha sido el caso del M-19, el Quintín Lame y una fracción del Ejército Popular de Liberación -EPL- y del ELN. Pero estas negociaciones han tenido dos características: una, han sido acuerdos bilaterales entre el gobierno y la guerrilla, cada cual asumiendo desde su perspectiva la representación de sectores de la sociedad, y dos, estos acuerdos de desarme no han resuelto el problema del conflicto en Colombia, tanto porque no han logrado involucrar al conjunto de la insurgencia como porque no han tocado las causas estructurales del conflicto.
Son varias las razones que explican esta situación y vale destacar las siguientes. Primera, las negociaciones de tipo bipolar dejan por fuera a otros actores que son parte del conflicto; segunda, por el carácter mismo del conflicto, dos partes –gobierno y guerrilla- no representan al conjunto de la sociedad; tercera, no hay un acuerdo sobre cuál es el conflicto a resolver.
Tras la experiencia reciente de la ruptura de los diálogos entre le gobierno y las FARC, las iniciativas de paz, en particular CDPAZ - Planeta Paz, ha trabajado en la promoción resolución de los anteriores puntos. Hoy día, ha sido posible crear una cultura democrática proclive a la negociación política sobre la base de la autonomía de las organizaciones populares, sustentada en el desarrollo de agendas y propuestas de política pública.
En el año 2006 deberá concluir el desarme de los grupos paramilitares, con lo cual el gobierno espera que el ambiente político le sea más propicio para impulsar su política de "seguridad democrática". Sin embargo, los resultados a la fecha apuntan a que la negociación ha dado lugar a la consolidación del poder de estos grupos en todos los espacios de la vida de la Nación, configurando lo que se ha dado en llamar un "Estado parademocrático", cuyas repercusiones son inimaginables. En este tema, la perspectiva se centra en la reglamentación y acción práctica de la Ley de Justicia y Paz.
Por otra parte, se ha abierto un espacio de conversación entre la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional -ELN- con el gobierno y la sociedad civil, sobre el cual recaen muchas expectativas tanto por lo que ha sido la trayectoria frustrada de diálogos con esta organización, como porque en ella se juega la capacidad de la sociedad para diseñar y poner en funcionamiento mecanismos participativos de negociación política del conflicto social y armado colombiano, en un contexto muy complejo.
La visión de CDPAZ - Planeta Paz sobre el conflicto en Colombia
La primera pregunta que cabe formularse es ¿a qué conflicto se hace referencia?
Los ejercicios de interlocución desarrollados por CDPAZ - Planeta Paz con líderes de las organizaciones sociales populares muestran que en Colombia se habla al tiempo de varios conflictos, que se interpretan desde perspectivas ideológicas y políticas diferentes y según los intereses de los actores, en un diálogo de Babel, donde la interlocución suele brillar por su ausencia.
Las interpretaciones apuntan a que en Colombia se vive uno de estos conflictos:
Estas visiones diferentes del conflicto conducen a un problema de entrada: es difícil encontrar formas de trabajo y soluciones comunes a algo que se interpreta de manera diferente. Pero conducen a un reto interesante: es necesario encontrar elementos comunes de interpretación para proponer soluciones conjuntas.
El trabajo desarrollado por CDPAZ - Planeta Paz en esta perspectiva ha permitido llegar a una interpretación común entre líderes sociales populares: el conflicto colombiano debe entenderse como aquel en el cual el conflicto armado es una más de las manifestaciones de los conflictos sociales, políticos y económicos que se presentan en la sociedad colombiana.
Esto quiere decir que la confrontación armada no es el problema principal y que la solución a los conflictos no está solamente en la dejación de las armas por parte de los grupos que las utilizan como mecanismo de coerción. El desarme debe entenderse entonces como uno de los mecanismos para desactivar los conflictos, pero no el único ni el fundamental.
Es desde esta visión del conflicto, que CDPAZ - Planeta Paz ha organizado su trabajo en torno a los dos ejes de construcción de la "Agenda Mínima para la paz", entendida como la construcción colectiva de líderes sociales populares de la agenda que a su juicio debe ser llevada a una mesa de negociación política del conflicto, y de diseño y formulación de "políticas públicas para una paz sostenible", que corresponde a la formulación en clave de política pública de las propuestas de las organizaciones populares para resolver los conflictos sociales, políticos y económicos.
Los actores y la construcción de movimiento social
La Agenda Mínima se construye a partir de la acción del Grupo de Paz, espacio intersectorial constituido por líderes de los sectores sociales, que tiene por tarea producir los insumos básicos de la Agenda para el trabajo de formación de los sectores en los nodos y regiones.
El Grupo de Paz tiene desarrollos diferenciados en las regiones de incidencia del Proyecto y lleva la vocería en el tema de la Agenda y de la negociación.
En términos prácticos, CDPAZ - Planeta Paz se propone avanzar en los siguientes campos:
CDPAZ - Planeta Paz ha trabajado en la promoción y resolución de los anteriores puntos, siendo uno de los primeros resultados el de contribuir a la creación de una cultura democrática proclive a la negociación política sobre la base de la autonomía de las organizaciones populares, sustentada en el desarrollo de agendas y propuestas de política pública.
Objetivo y resultados
El objetivo consiste en contribuir a la participación efectiva, decisoria y autónoma de los Sectores Sociales Populares y a su interlocución crítica, mediante la proyección de la Agenda Mínima de Paz, para la búsqueda de la negociación política del conflicto social y armado entre el gobierno, la sociedad civil y los grupos armados para el logro de una paz sostenible en Colombia.
Los resultados esperados apuntan a:
1. Contribuir a la construcción de los escenarios sociales y políticos que faciliten la participación de los sectores sociales populares en la búsqueda de una paz sostenible.
2. Promover la constitución de una red internacional de apoyo a la solución política negociada del conflicto social y armado.
3. Elaborar la Agenda Mínima de Paz con una perspectiva sectorial y territorial.
La Agenda Mínima tiene cinco ejes:
1. Balance nacional e internacional de las experiencias de negociación política del conflicto armado.
2. Referente básico de los derechos humanos: políticos, económicos, sociales, culturales y ambientales
3. Sistema político incluyente, plural y participativo.
4. Plan de reconstrucción ético y social del país.
5. Estructuración de un plan de acción y legitimación de la propuesta.
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