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Enero 6 de 2005

Expertos opinan sobre la conveniencia o no
de la Industria Cultural y Creativa

El sector cultural, específicamente el público, ha sido subsidiado. Hoy se habla de industria cultural, autosuficiente en recursos y sujeta al mercado

Vamos acostumbrándonos cada vez más a conceptos como globalización, apertura de mercados, competitividad. Entre estos sobresale el de Industrias Culturales y Creativas, término que no se ha asimilado del todo, relacionado con la productividad que el sector cultural puede generar.

Bogotá, como lo demuestran investigaciones nacionales e internacionales, tiene una oferta cultural sobresaliente. Incluso ya es considerada por algunos expertos como “la ciudad creativa latinoamericana”, como Londres y Barcelona en Europa y Tokio en Asia.

Se les propuso un cuestionario a algunos gestores culturales sobre Industria Cultural y Creativa y cómo la ven aplicada a nuestra realidad: Martha Senn, directora del Instituto Distrital de Cultura y Turismo; el staff directivo del Museo de Arte Moderno de Bogotá, MAMBO ; Sylvia Amaya, realizadora audiovisual, coordinadora del Proyecto Economía y Cultura del Convenio Andrés Bello; David Melo, director de Cinematografía del Ministerio de Cultura; Mauricio Molano, abogado, ex asesor del Ministerio de Cultura y subdirector de la Fundación Rafael Pombo; Anamaría Wills, directora ejecutiva de Creative Industries Development Agency de Yorkshire (Reino Unido) y Ramón Cosialls, director de la Fundación Interarts, Barcelona (España), quienes aportan su visión internacional y contemporánea sobre uno de los sectores de mayor crecimiento económico en el mundo.

Cuestionario propuesto a los gestores entrevistados por Lecturas Dominicales
1) ¿Es mala la utilidad en la cultura? 4) ¿Herramientas empresariales como el mercadeo pueden aplicarse a organizaciones culturales sin que pierdan su esencia?
2) ¿Un portafolio de servicios 'prostituye' el arte? 5) Ser entidad con o sin ánimo de lucro a la hora de impuestos es lo mismo. El dilema es: ¿fundación o empresa cultural?
3) ¿Dentro de carreras de humanidades y arte, la academia es suficiente presentación o esta debe ser competitiva y buscar excelencia como las técnicas? 6) ¿Cómo ve los efectos del TLC en la cultura?

1) ¿Es mala la utilidad en la cultura?

Martha Senn: hace años se ha despertado creciente interés en el sector en medir su impacto económico. Se han hecho estudios sobre el creciente aporte de la industria cultural como la editorial y las relacionadas con música, televisión, cine y publicidad en la generación de riqueza y lo más importante de empleo. Hoy se calcula que en Bogotá este sector crea más de 300 mil empleos. Se habla de que la industria cultural aporta cifras cercanas al 3 por ciento del PIB. Esos esfuerzos han sido adelantados por el Ministerio de Cultura y el Convenio Andrés Bello, entre otros. El Instituto Distrital de Cultura se ha querido unir a ese esfuerzo y actualmente desde nuestro Observatorio de Cultura Urbana se pretende adelantar estudios en las artes plásticas y los eventos culturales de la ciudad. Nuestra labor en este Instituto se centra en un proceso que llamo “expedición por el orgullo”, con la que estamos rescatando de nuestras localidades lo bello y valioso y facilitando condiciones para su circulación.

MAMBO: no es pecado, es ‘milagro' hacer plata. Históricamente las entidades culturales se han constituido sin ánimo de lucro, lo que significa que al final de cada período gravable no pueden repartir utilidades (si las hubiese) y en esencia promueven el bienestar social. Cuando una institución cultural obtiene recursos líquidos, si se da el caso, los invierte en más y mejores opciones para su público, por lo cual hacer plata en el sector cultural sería lícito.

Sylvia Amaya: no comparto algunos de los términos con los que se formulan las preguntas en el cuestionario, (como ‘pecado', ‘prostituir') que considero anticuados dentro del ámbito cultural. Sin embargo, es legítimo vivir del trabajo y en este caso puede estar dentro de algunas actividades culturales, sean estas creativas o relacionadas con otras que hagan parte de las cadenas productivas de las mismas. Visto desde el quehacer puramente creativo, no creo que exista mayor libertad que la de poder generar los recursos necesarios para dedicar el tiempo a su oficio. Algunas actividades culturales tienen la potencialidad de tener un alto valor agregado, lo que las hace rentables. Lo importante es que la remuneración de los creadores corresponda al trabajo aportado y que se evite la concentración de los ingresos generados.

David Melo: no. La industria cultural es muy importantes para la economía de numerosos países y Colombia, con gran riqueza cultural, tiene aquí grandes oportunidades. Uno de los principales propósitos de la Ley del Cine, creada en el 2003 de manera concertada entre sector público y todos los componentes de la cadena de producción cinematográfica, es generar condiciones para mantener producción continua de películas nacionales, que permitirá a profesionales y técnicos mejor posibilidad de empleo, ingreso y estabilidad.

Mauricio Molano: un pecado se entiende como trasgresión de la ley divina. El desarrollo de empresas culturales corresponde más a normas terrenales, más exactamente a responsabilidad que tenemos frente a dos temas bien particulares. El primero es entender la libertad de empresa dentro del bien común. Sin creación de nuevas y eficientes empresas no puede haber desarrollo, así que generar recursos más que pecado es deber social. El segundo corresponde a lo que significa la cultura en la construcción de nacionalidad.

Anamaría Wills: ¡Claro que no! Pero hay que hacer distinguir entre ‘hacer plata' como un motivador o como consecuencia. Los empresarios del sector creativo usualmente tienen como prioridad desarrollar su trabajo; ‘hacer plata' es secundario. Pero no podemos olvidar que los artistas también deben pagar cuentas, etc.

Ramón Cosialls: el dilema sobre cultura como actividad productiva y a su análisis desde criterios economicistas siempre ha estado en el ojo del huracán de estudiosos de la cultura y artistas. En estos años, por necesidad de construir nuevos modelos de desarrollo se han retomado ideas planteadas hace tiempo para el diseño de políticas que sitúan la cultura como factor de desarrollo y cohesión social (MONDIACULT 82 y Cultura y Desarrollo Sostenible – Banco Mundial 1998). Tanto a nivel país como a nivel micro, la cultura debe dejar de ser vista como gasto y debe comenzar a serlo como inversión, pues no sólo repercutiría en bienestar sino también en el tejido social y cultural.

2) ¿Un portafolio de servicios ‘prostituye' el arte?

Senn: aquí se plantea una relación entre cultura y mercado que vale la pena mirar. Bienes y servicios culturales indudablemente se encuentran dentro del mercado; muchos se encuentran allí para ser sujetos de oferta y demanda, pero no siempre que se crea se piensa en la posibilidad o no de un mercado, pues este no puede ser fin de la creación artística, ni el gran y único censor de la cultura. La creación no se encamina exclusivamente al mercado, aunque no sea ajena al mismo. La labor del Estado debe ser apoyar las expresiones artísticas que aunque no cuentan con un gran mercado, son fundamentales en la creación cultural del país; muchas expresiones que en su momento no fueron valoradas por el mercado, hoy son las de mayor valor en el mundo.

MAMBO: de ninguna manera. El arte es una manifestación del alma en su más pura esencia, pero no significa que no pueda tener enfoque comercial. Lo prueba por ejemplo la existencia de galerías que promueven la venta de obras. Existe doble moral al respecto, hay crítica pero no ayuda económica. Se llevan a cabo actividades comerciales, pero algunos las critican sin considerar que la masificación de la cultura beneficia a todo el sector. El arte, en todas sus manifestaciones, es un patrimonio universal que debe ser ‘ofrecido' a todos los públicos. Es incluyente, no excluyente.

Amaya: dado que lo anterior no es pecado, no existe aquí la prostitución, en tanto que el portafolio ofrezca servicios creativos.

Melo: es importante que los artistas puedan mostrar su trabajo. Las empresas prestadoras de servicios asociados con la producción, distribución y exhibición de cine cumplen una importante función para permitir que artistas y creadores puedan expresarse. Diferentes géneros y diferentes grupos artísticos pueden en algunos casos transigir frente a las demandas del mercado; otros mantienen los valores artísticos por encima de exigencias comerciales. Un portafolio, más que ‘catálogo de ventas', puede ser una alternativa para exponer; y el cine, como muchas expresiones artísticas, solamente cumple su función si llega al público.

Molano: hay una clara diferencia entre creación artística y cultural y comercialización o colocación de esas creaciones en el mercado. Quien se dedique a producir bienes o servicios culturales para brindarlos sin costo, puede ser un filántropo. Quien se dedique a producirlos para comercializarlos sin tener conocimientos gerenciales puede ser un tonto. Una institución cultural con o sin ánimo de lucro debe contar con un líder capaz de lograr objetivos definidos con conocimientos básicos, en temas gerenciales, de investigación de mercados, sistemas de información, planeación estratégica, manejo de medios y todo lo que resulte útil para asumir retos y alcanzar metas. Constituir un buen portafolio de servicios ayuda a lograr un alto nivel de competitividad.

Wills: lo siento, no entiendo la pregunta.

Cosialls: sin lugar a dudas que no. Arte y cultura, como cualquier otro sector, requieren apoyo profesional y estructurado de otras disciplinas o de especialistas que ayuden a alcanzar sus objetivos de forma más eficaz aplicando una optimización de recursos. No son los servicios los que pueden llegar a prostituir el arte sino la inviabilidad de proyectos que precisan de apoyo externo para mantener un cierto statu quo injustificado.

3) ¿Dentro de carreras de humanidades y arte, la academia es suficiente presentación o esta debe ser competitiva y buscar excelencia como las técnicas?

Senn: entiendo que la pregunta se refiere a que la academia, ejemplificada con facultades de humanidades, no es competitiva a diferencia de carreras técnicas. Cabe anotar que no sólo las técnicas buscan competitividad y que la academia sí es competitiva pues busca la excelencia de quienes se forman y los prepara para contribuir a la sociedad más allá de las necesidades concretas de cada quien. En el caso de la ASAB –institución académica que ha graduado durante 10 años a 450 profesionales de diversas artes–, por ejemplo, por cada cupo se presentan 7 solicitudes, lo cual da cuenta del creciente interés en formación rigurosa artística y que existe campo de acción para estas profesiones.

MAMBO: Las carreras de humanidades deberían implementar además la formación en administración, mientras que las demás carreras deberían fortalecer sus programas de humanidades para desarrollar la sensibilidad de sus alumnos y que cada vez más gente entienda la importancia de la cultura.

Amaya: si se refieren al arte como tal, este nunca podrá dejar de ser una expresión del ser humano integral; la excelencia debe ser parte de las carreras de humanidades. Los procesos creativos no se motivan solamente por competitividad. Eso no excluye la idea de integrar conocimiento técnico, como en cine. Es error creer que ser competitivo técnicamente es la prioridad. La sola excelencia técnica no asegura ni creación ni desarrollo del pensamiento.

Melo: en Colombia hay hoy identificadas 51 universidades, institutos o centros de estudios que dan formación en el campo audiovisual. No obstante, las personas que trabajan en esa actividad tienen diferentes niveles de formación profesional o técnica y en muchos casos se han formado empíricamente. Los programas de formación existentes tienen el desafío de ofrecer los mayores niveles de calidad posible y están enfrentados a la necesidad de combinar actividades académicas con actividades de tipo práctico o aplicado.

Molano: conozco casos de gestores culturales que al recibir un título piensan inmediatamente en crear una empresa cultural. Son absolutamente profesionales en su trabajo. Eso no garantiza que tengan habilidad y conocimiento para dirigir una empresa. La globalización es realidad también en el sector cultural –uno de los más vulnerables– y quien no está preparado en las diferentes áreas está llamado al fracaso empresarial. No importa que su servicio cultural sea de la mejor calidad.

Wills: pienso que las carreras relacionadas con Artes y Humanidades demandan incluso más nivel de exigencia que otras, ya que estamos en la era digital donde la tecnología es valiosa en la medida en que se sepa aprovechar. Los artistas tienen que empaparse de estos avances y proponer innovaciones que luego el mercado asumirá.

Cosialls: en el arte, como en cualquier otro sector, el factor académico juega papel importante en conceptualización y formulación de propuestas. Cualquier proyecto cultural depende más bien de la creatividad (no siempre bien fomentada desde la Academia) que no de su conceptualización. El trayecto de idea a proyecto determinará su viabilidad y sostenibilidad.

4) ¿Herramientas empresariales como el mercadeo pueden aplicarse a organizaciones culturales sin que pierdan su esencia?

Senn: en el caso de las organizaciones culturales, quienes producen no sólo objetos tangibles sino contenidos intangibles y simbólicos para satisfacer y promover demanda cultural y construcción de identidad, la utilidad del mercadeo es innegable puesto que esos bienes son los que se comercian y generan posibilidades económicas tanto para creadores como empresarios. Es el caso del papel de sociedades de gestión colectiva de derechos de autor, en que el IDCT viene trabajando hace tiempo: los creadores, al asociarse en una entidad que hace respetar sus derechos y para que puedan cobrar las regalías, cumplen el papel de fomentar la creación, pues si un autor puede vivir de sus obras puede dedicarse con más estabilidad a crear. Este tipo de sociedad también tiene papel importante en cuanto ayuda a construir identidad entre los grupos de creadores y les brinda protección. 

MAMBO: pueden y deben. Una entidad cultural funciona como cualquier otra empresa, tiene bases de administración, finanzas y mercadeo. Se cree muchas veces erróneamente que al ser organizaciones sin ánimo de lucro se puede prescindir de dichas herramientas, conformando así un ‘ente extraño' que no obedece a los principios de la economía.

Amaya: la esencia no está en quienes deben saber manejar el mercado y las herramientas empresariales, que son parte necesaria de las expresiones que tienen intermediación con el consumidor. Si ofrezco un servicio cultural, tengo que conocer las dinámicas. La esencia está en los contenidos y estos se pueden tornar frágiles cuando lo que se busca es masificar este bien o servicio. Acercarse a un mercado pone en riesgo la ubicación del ‘creador'. La conquista de un mercado puede conllevar a una oferta diversa pero también a la homogeneización del bien.

Melo: el mercadeo puede ser herramienta útil para fortalecer la industria cinematográfica siempre y cuando quienes aplican las estrategias reconozcan la pluralidad de gustos y ofertas posibles. En los cines del país, cerca del 97 por ciento de las películas son extranjeras y tienen buena estrategia de mercadeo. Consciente de que las producciones colombianas carecen de recursos competitivos, el Consejo de las Artes y la Cultura en Cinematografía acordó que en la Primera Convocatoria del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico se otorgaran a películas colombianas sin estrenar importantes estímulos exclusivamente para promoción.

Molano: las organizaciones deben orientar todos sus esfuerzos a la adopción de estrategias para convertirse en empresas modernas y con altos estándares de competitividad. Las culturales no son excepción y deben manejarse con visión eminentemente empresarial. El mercadeo constituye una dimensión fundamental para la toma de decisiones.

Wills: ¡por supuesto! ¡No hay duda de que es el secreto! Las organizaciones culturales necesitan consumidores, audiencias, usuarios, vendedores y es responsabilidad de los actores del sector garantizar que sus actividades alcanzarán la mayor divulgación. La comercialización de eventos culturales puede ayudar a subsidiar el costo de la boletería a comunidades con bajo ingreso que de otra forma no tendría cómo acceder. Porque cuando el sector amplía su cobertura, se hace más popular y se puede subsidiar a artistas nuevos de menores recursos.

Cosialls: las herramientas gerenciales han sido utilizadas con éxito en muchas áreas del sector público y tercer sector. Entre ellos, artes y cultura, que sin duda se han visto beneficiados principalmente por el mercadeo, adaptándose a necesidades de organización, conservando su esencia, optimizando recursos, generando mayor impacto en las actividades y dotando de sostenibilidad a los proyectos.

5) Ser entidad con o sin ánimo de lucro a la hora de impuestos es lo mismo. El dilema es: ¿fundación o empresa cultural?

Senn: El verdadero dilema no es precisamente entre fundación o empresa. Consciente de sus diferencias legales y de tratamiento tributario, lo importante es encontrar las figuras más viables para desarrollar sus actividades acompañadas de las debidas herramientas jurídicas y financieras. Ha sido preocupación constante del sector; por ejemplo, la Ley General de Cultura desarrolló la figura de los Fondos Mixtos como escenarios de encuentro del sector público y privado que, uniendo esfuerzos, hacen posible infinidad de actividades. Pero aunque la Ley les dio elementos para una más ágil contratación, desafortunadamente no les dio los suficientes financieros, como mayores alivios tributarios a quienes hicieran donaciones a estos fondos, como sucede en países del continente donde hay importante experiencia. Trabajamos conjuntamente con el Ministerio en un mapa de tributación relacionada con cultura y en proponer reformas, pues es indudable que la labor desde el Estado debe ser facilitar a los particulares actividades culturales.

MAMBO: el dilema no es ese. Es cómo convencer al Estado, en un país como este, de que los incentivos tributarios para la cultura son necesarios para una mejor nación, más equitativa y con mejor futuro. Así como existen Planes de Educación y Desarrollo, debería existir un Plan de Cultura.

Amaya: ¿cuál es el dilema?: ¿pagar impuestos o el de los objetivos de la fundación o empresa? Tanto fundaciones como empresas culturales podrían recibir exenciones como estímulo. En casos como los mercados de cine o libro, sus externalidades justificarían estímulo tributario.

Melo: cada grupo de artistas, profesionales y técnicos del cine puede evaluar los criterios con los que espera desarrollar sus proyectos. Para los que prefieran una orientación hacia el mercado seguramente será de mayor interés crear empresas culturales; para los que prioricen aspectos artísticos, seguramente puede ser de mayor interés constituir fundaciones o entidades sin ánimo de lucro.

Molano: el referente para está decisión no deben ser impuestos o exenciones. La creación de una entidad sin ánimo de lucro corresponde a otras motivaciones. Se entiende que quien constituye una empresa cultural que persigue ganancia económica tiene conocimientos empresariales así sean mínimos porque de otra manera arriesgaría su inversión con un fracaso casi seguro. Se tiene la sensación de que quien constituye una entidad de carácter cultural sin ánimo de lucro no esta obligado a conocimientos en otras áreas que no sean propiamente cultura. Es el gran error. Mi experiencia me mostró que los gestores culturales tienen conocimientos maravillosos, pero a la hora de formular un proyecto, en la gran mayoría no saben cómo.

Wills: en términos globales, la cultura es generalmente reconocida como esencial en el desarrollo de las economías nacionales, particularmente enfocadas en sectores clave para el crecimiento. En el Reino Unido, los sectores culturales creativos y digitales son ejemplo. Las Agencias de Desarrollo Regional, dependientes del Gobierno, dan asistencia en temas financieros, créditos y ventajas tributarias a empresas en proceso de creación y las que necesitan fortalecerse.

Cosialls: la decisión de establecer la personalidad jurídica de una entidad cultural va directamente relacionada con el rol y la finalidad que desea dentro del sector definido. A partir de esta premisa se sabrá con mayor precisión qué estructura será más conveniente.

6) ¿Cómo ve los efectos del TLC en la cultura?

Senn: se presentan varios temores que no son infundados. Aunque es claro que en este tipo de tratados no hay un capítulo exclusivamente sobre cultura, sin duda allí se negocian bienes y servicios culturales, inversión extranjera en nuestra industria cultural y un tema de capital importancia: propiedad intelectual y en especial el derecho de autor, prioritario en esta actividad. El TLC sí va a afectarla pues en estas negociaciones los países han suscrito exenciones o reservas encaminadas a proteger su cultura y a permitir su manejo autónomo. Aspectos importantes de la cultura terminan negociándose en el escenario menos apropiado: el libre comercio. No lo es pues no se tiene en cuenta el ingrediente más importante de la cultura: su contenido. Se limita entonces a una negociación económica, a determinaciones contables y por ello celebro la constitución por parte de la sociedad civil de la Coalición por la Diversidad Cultural, que reúne a gente de la cultura que, en desarrollo de una propuesta de la Unesco, pretende sacarla de estos inapropiados escenarios dándole su verdadero alcance. Dijo Gandhi: “No quiero que mi casa quede totalmente rodeada de murallas, ni que mis ventanas sean tapiadas. Quiero que la cultura de todos los países sople sobre mi casa tan libremente como sea posible.

MAMBO: puede traer ventajas en dos direcciones: una, el acceso a muestras representativas de múltiples orígenes, lo que enriquece el discurso y la academia y dos, la globalización del arte colombiano, que ha demostrado ser exitoso cuando se dan las condiciones y que podría convertirse en un importante rubro generador de divisas. La Ley del Cine es buen comienzo, hacen falta iniciativas para plástica, música, teatro, etc.

Amaya: delicado y complejo. Si estamos hablando de bienes y servicios culturales, se diferencian de otros puramente comerciales por su valor simbólico y su capacidad de promover identidad y diversidad. En los acuerdos hay opciones de ganar o perder y no estamos en igualdad de condiciones con E.U. Es importante el intercambio, pero dentro de negociaciones equilibradas, como puede ser el anteproyecto de Convención para la Diversidad de Contenidos Culturales y Expresiones Artísticas en Unesco, que se busca aprobar en el 2005. Es sorprendente y casi paralizante que como Estado haya que negociar una reserva hacia el futuro (y esperando que se logre) que permita diseñar políticas que garanticen desarrollo interno para un sector, en este caso el cultural. Como país en desarrollo es un tema de soberanía. ¿Tendría sentido ceder espacios para que algún Estado nos demande por desarrollar nuestra política interna? La autonomía diferencia un país subdesarrollado y uno en desarrollo.

Melo: la apertura de fronteras en cultura debe entenderse como intercambio que afecta a todas las partes y no solamente la colombiana. El país tiene gran riqueza cultural que debe protegerse pero que tiene mucho para aportar a la mundial. El sector cinematográfico, sin embargo, enfrenta fuertes asimetrías con respecto a E.U.: una sola película de Hollywood puede doblar el presupuesto de todas las colombianas de una década. En el TLC, el Estado colombiano debe mantener facultad para fomento a producción, distribución y exhibición de cine. La ley 814 de 2003, además de crear el Fondo para el Desarrollo Cinematográfico y de los mecanismos que brindan descuentos fiscales a empresas particulares con objetos sociales distintos a los de la producción cinematográfica pero que decidan invertir en proyectos de cine, también favorece a los exhibidores de películas colombianas de largo y cortometraje.

Molano: los efectos solo los veremos después. Por ahora la preocupación es qué tipo de negociación se realizará en cultura. Manifestaciones artísticas y culturales son la fuente de nuestra identidad. Deben gozar de amplia protección del Estado.

Wills: como está planteado, la propiedad intelectual de los productos de Colombia podría quedar desprotegida, que sería un riesgo para todo el sector cultural ya que lo desestimularía. Pero no soy experta en el tema.

Cosialls: la cultura debe recibir trato especial para que las empresas no se contemplen únicamente desde la lógica económica, olvidando su impacto social y su importancia en la identidad. Son importantes alianzas que se están gestando entre países como Brasil, España, Austria y Méjico para crear un frente que abogue por trato especial a la cultura en futuras negociaciones de comercio. Es la vía más adecuada para que tradición, pluralidad y creatividad perduren.

7) ¿Que el Estado estimule la cultura o la deje al sector privado?

Senn: es papel del Estado promover educación, salud y cultura como derechos fundamentales. El sector privado debe participar apoyando al cultural sobre todo en países con limitaciones económicas, pero no se le debe dejar la responsabilidad. El Estado debe impulsar políticas culturales que sean eje del desarrollo humano y concretas que hagan de la cultura componente esencial del desarrollo. Estas políticas deben dar acceso a los diversos grupos y estímulo a la creatividad, pues es innegable la vinculación entre cultura, desarrollo y democracia. Al invertir en cultura, el Estado, además de cumplir con su obligación, estará protegiendo el patrimonio tangible e intangible.

MAMBO: según la Constitución, es obligación del Estado apoyar al sector. No puede dejar la responsabilidad únicamente en el sector privado, pues este ya paga altos impuestos y tiene altos costos administrativos por cuenta de la seguridad social. Con exención tributaria que permita al sector privado invertir en cultura, es decir, no simplemente deducir impuestos sino convertirse en aliado de entidades culturales, la financiación de más y mejores proyectos será realidad. El modelo cofinanciado Estado-Sector privado, más gestión de cada entidad, permitiría mejores condiciones financieras en el mediano plazo.

Amaya: las dos son necesarias, tanto el desarrollo de la iniciativa privada como la acción estatal de promoción socioeconómica del sector cultural. Conociendo diagnósticos de la industria cultural y la asimetría que esta presenta en el mercado interno y externo, es visible la necesidad de desarrollar los talentos y empresas nacionales frente a la concentración en contenidos y propiedad de las transnacionales y grandes grupos nacionales.

Melo: el apoyo estatal a la cultura importa para la salud espiritual de los pueblos, que en algunos casos se convierte en única oportunidad para la diversidad en el panorama donde hay culturas dominantes. El Ministerio ha liderado el diseño y aplicación de mecanismos de fomento a la actividad cinematográfica establecidos en la ley 814 de 2003 o Ley de cine. Allí se han sentado las bases para la construcción de una industria que estimule tanto a cineastas como a empresarios que inviertan o donen a proyectos. Sus alcances se reflejarán en una oferta cada vez mejor y variada.

Molano: elevar los derechos culturales a rango constitucional, como ocurrió en la Carta del 91, generó enorme conscientización en los gestores culturales y los ciudadanos respecto del deber del Estado en este sentido. Con la ley general de cultura se crearon mecanismos que apoyan el desarrollo de los procesos culturales, cumpliendo el mandato constitucional. Muchas entidades culturales que reciben apoyo público logran una precaria subsistencia y no tienen preocupación por generar procesos de modernización. El apoyo estatal debe centrarse en capacitación y transmisión de conocimiento para que el gestor cultural (y los servidores públicos del sector) conozcan y apliquen técnicas modernas de administración, mercadeo, formulación y gestión de proyectos, incluyendo cooperación internacional.

Wills: hay claros beneficios que recibiría el Gobierno si apoya al sector cultural y creativo en términos de contribución al PIB, empleo, imagen nacional e internacional, turismo y explotación de la historia cultural. Si a través del TLC no se puede apoyar directamente al sector, se deberían considerar relaciones estrechas entre un sector de voluntariado/caritativo y Gobierno.

Cosialls: me remito a mi respuesta anterior. Caso colombianoDesde hace un año en Bogotá, opera PRANA, la primera incubadora de empresas culturales e industrias creativas de América Latina. Entre sus socios se encuentran el SENA, el British Council y Digare Design. Fueron contratados para darles herramientas de gestión a los participantes de las Comparsas para Bogotá 2004. Están sirviendo de facilitadores en los siguientes proyectos: una embotelladora de agua en el Resguardo Guambiano de la María, en el Cauca; una planta de accesorios para los vestidos de baño Armonía, en Patio Bonito; el Centro de Diseño de la Joyería que conjuntamente con la Alcaldía de Bogotá y el Plan Centro buscan convertirlo en un polo de desarrollo turístico para la ciudad. PRANA trabaja en alianza con la Fundación Corona, Bancolombia, Proyecto Desafío y el Ministerio de Comercio, a través de la Dirección de Cultura Empresarial.

Por Juan Carlos Gaitán Villegas

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