| Sectores Sociales - Sindicalistas | ||
| Retrospectiva
En 1935 se realizó el primer Congreso Obrero-Campesino que sentó las bases para la fundación de la CTC un año después, como central única nacional, impulsada especialmente por militantes del recién creado Partido Comunista que una década después serían expulsados de esa central, quedando ésta prácticamente en manos del Partido Liberal. Posteriormente el Partido Conservador dio nacimiento a la Unión de Trabajadores de Colombia (UTC) y, tras la violencia de los años 50, en 1964 los comunistas fundarían la Confederación Sindical de Trabajadores (CSTC). Estas tres grandes vertientes, cada una de ellas filial de confederaciones mundiales de distinta ideología, persistieron hasta mediados de la década del 80, cuando se produjo un nuevo reagrupamiento de fuerzas. La CSTC se fundió en la CUT, lo que implicó la desaparición también de la UTC, carcomida por la corrupción. Allí también confluyó el llamado sindicalismo independiente o no confederado, que representaba una porción tan grande como cualquiera de las primeras centrales. Quedan por fuera la CTC y la CGTD, de orientación socialcristiana. Hasta el momento la Central Unitaria persiste en su independencia del escenario internacional, así todos los nexos y relacionamientos los tenga con la CIOLS, socialdemócrata, de la cual es filial la CTC. Características y situación actual
Desde finales de la década anterior, presionadas en buena medida por los efectos de la apertura económica, la flexibilización del empleo y la guerra sucia (en apenas década y media de vida la Central Unitaria reporta el asesinato de 3.500 de sus líderes y activistas) las tres centrales sindicales actúan como un solo ente en el Comando Unitario, organismo alrededor del cual han conseguido las más importantes movilizaciones sindicales y sociales de los últimos años, abriendo sus puertas también a las más disímiles expresiones sociales del país. |
El conflicto USO - Ecopetrol Plan macabro para asesinar dirigentes sindicales Uribe y Yanovich recurren a la represión para acallar la huelga de la USO Otro daño al país Posición de las organizaciones sociales y sectores sociales de Barrancabermeja frente al conflcto Organizaciones sociales respaldan intermediación de la Iglesia en el conflicto USO - Ecopetrol La declaratoria de ilegalidad de la huelga de la USO no es legal Mediación de la Iglesia ante Uribe por conflicto entre la Senadores alertan sobre pérdidas en Ecopetrol Documentos de interés
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El Comando Unitario significa un peldaño más alto en las tradicionales demandas de los sindicatos. En su corta existencia ha librado importantes jornadas tratando de incidir en el Plan Nacional de Desarrollo y el Presupuesto General de la Nación. Los 41 puntos del pliego de exigencias les ha permitido pronunciarse frente al Acuerdo 012 que transforma la educación pública, la seguridad social y la reforma laboral y de pensiones que se ha venido aplazando reiteradamente desde el inicio de la administración Pastrana Arango. Con un desempleo por encima del 20%, salarios en franco proceso de deterioro (según el Centro de Estudios para el Desarrollo, de la Universidad de Los Andes, en la década del 90 el salario mínimo perdió ocho puntos porcentuales), y un proceso de desindustrialización de más de una década (incluida la destrucción del aparato productivo en el campo), uno de los grandes retos que hoy enfrenta el sindicalismo consiste en acercarse a la creciente masa de trabajadores subnormales y/o en paro. La contratación colectiva es cada vez más una figura decorativa. Los mecanismos de concertación tripartitos (Estado-trabajadores-empleadores), se han convertido en una sumatoria de fracasos, por más empeños que en esa figura elevada a rango constitucional tras la reforma de 1991 pongan los distintos titulares de la cartera de asuntos laborales que han emergido como "cuotas" del sindicalismo. |
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Planeta en acción
El sector sindical fue uno de los gestores del proyecto de Planeta Paz y tiene la discusión de agenda como una de sus prioridades, la cual ha desarrollado en diferentes espacios como el Comando Nacional Unitario y el Foro de Trabajadores por la Paz. |
El sindicalismo de industria solo existe en el imaginario con grupos aislados de trabajadores. Por su parte, elementales derechos como los de huelga y asociación, continúan siendo diezmados por vía legislativa y judicial. Hasta el incremento al salario mínimo hoy en la práctica es fijado mediante fallos de la Corte Constitucional, dejando sin oficio siquiera el Consejo Nacional de Concertación que sólo se reunía a finales de cada año para tratar de ponerse de acuerdo en su monto. No obstante ese panorama descrito, lo cierto es que tanto los cambios y transformaciones registrados en el mundo del trabajo, como en la legislación laboral misma, han obligado a dar saltos cualitativos en la dirigencia sindical. De hecho constituyen la médula de las organizaciones sociales populares colombianas, incluso frente al tema de la paz. Su papel ha sido decisivo en la búsqueda de la solución política al conflicto interno. Trascendiendo las fronteras del Comando Unitario, un grupo importante de ellos ha venido apostándole a la acción política, con resultados medianamente positivos. El último intento lo protagoniza la CUT al avalar el lanzamiento de Luis Eduardo Garzón (quien presidió esa central hasta comienzos de 2001), a la Presidencia de la República por el Frente Social y Político, una coalición de fuerzas políticas y sociales dispuesta a conquistar escaños en las corporaciones públicas "para no tener que seguir buscando aliados prestados cada que necesitamos algo", según dicen sus promotores. |
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